Emisiones de CO2 sobre ruedas

Esta semana se habla en todos lados de la contingencia ambiental en la CDMX y la calidad del aire. Así que voy a aprovechar que el tema está “in” y me subiré al tren. No para ser copia o sentirme famosa, sino para tener tu atención y compartirte un poco de lo que he aprendido sobre emisiones de CO2.

Como muchos otros, el tema de las emisiones de CO2 es vasto y con vertientes. Generamos emisiones de CO2 y dejamos huella de carbono prácticamente con nuestra mera existencia: con lo que hacemos, lo que comemos, donde vivimos, cómo nos movemos, donde trabajamos… ¡uf!

Pero como no quiero aburrirte y quiero que leas todo el artículo, hoy me enfocaré a las emisiones de CO2 que generamos con el automóvil y cómo disminuirlas. Si no tienes carro, de todos modos lee, aprende, y pasa la voz. ¿Va?

Primeramente, ¿qué son las famosas emisiones de CO2?

Vamos a ponernos poquito científicos aquí. El CO2 o dióxido de carbono, junto con vapor de agua y otros gases forman parte de lo que conocemos como efecto invernadero. Aunque siempre que escuchamos esas dos últimas palabras lo asociamos como algo “no-bueno“, en realidad no siempre es así. Cuando todos los gases que hay en el ambiente están en equilibrio, el efecto invernadero lo que hace es permitir que la luz del sol entre a nuestro planeta y que parte del calor se conserve dentro, ayudando así a mantener una buena temperatura y por consiguiente, la vida. Sin embargo, cuando hay un desequilibrio, como… por ejemplo… no sé… digamos que un exceso de CO2 en el ambiente -ya sabes… solo por decir algo al azar-, mayor cantidad del calor queda encerrado, logrando así que haya un aumento de temperatura, lo que trae como consecuencia… ta-taaan!!!!…. el calentamiento global… o sea, el cambio climático. Sí, ese mismo que está derritiendo el Ártico.

¿Ya estás entendiendo el rollo, verdad?

Es por ello que es tan perjudicial el exceso de emisiones de CO2, y la razón por la cual los ecologitos hacemos tanto alboroto de ello.

Foto del aire contaminado de Tijuana
El aire contaminado de Tijuana

Como les dije, hay tantas y tantas fuentes de emisiones de CO2, que no pienso cubrir todo en esta publicación y me enfocaré a:

Las emisiones de CO2 generadas por los carros

O autos, coches, automóviles, naves, ranflas, carcachas, carruaje petrolero… como quieras llamarlos…

La quema de combustibles fósiles es responsable de 2/3 de las emisiones de CO2 que saturan nuestro ambiente, y el otro 1/3 es provocado por la deforestación (¡¡¡por eso hay que plantar arboliitooos!!!).

En promedio, un automóvil que consume gasolina genera 2.3 kg de CO2/litro. Es decir, que si tienes un carro chico (como el mío) de un tanque de capacidad de 40 litros, y vas y vienes toda la semana, lo que hace que te acabes la gasolina en una semana… en esos 7 días tú generaste 16.1 kilos de dióxido de carbono, y al mes contribuíste a la contaminación con 64.4 kilos de CO2. Ahora imagina a todos los autos que ves en tu camino todos los días. Echa números. ¿Y quién y cómo va a limpiar ese aire contaminado? Porque… pues seamos honestos: no te veo plantando arbolitos. Es más, ¡quizá no tienes ni un solo arbolito en tu casa! YO confieso que NO tengo ¡ni de plástico!

Andamos mal, ¿no?

Pero eso no quiere decir que tengamos que sentirnos miserables y seguir igual. Es por ello, que aquí te dejo:

Unos tips para reducir tus emisiones de CO2 debido al uso de automóvil

Cambia a automóviles ecológicos. Empecemos con el menos probable que hagas. Ok. Ya sé que la mayoría me dirá que no tiene dinero. Y lo entiendo, yo tampoco tengo dinero como para comprarme un Tesla. Pero en caso de que estés por comprar uno, o cambiar el que ya tienes, y en caaaaso de que tuvieras la posibilidad, opta por carros híbridos o eléctricos, ya que se ha demostrado que sí emiten mucho menos partículas de CO2.

Toma en serio la verificación ambiental. Yo sé que muchos vemos eso de la verificación ambiental como un trámite más para que el gobierno nos saque dinero, y lo hacemos solo como requisito para renovar nuestra tarjeta de circulación. Y sin importar si pasamos o no, tomamos el papel que nos dan, renovamos la tarjeta de circulación, y nos olvidamos “del problema”. ¡Tan tan! Pues ahora que ya aprendiste sobre las emisiones, revisa los campos enlistados para que sepas cómo anda tu carro, y en caso de fallar alguno de los pasos, por favor: arregla tu auto en cuanto puedas.

Que no te pese el pie. Este es uno de los tips más fáciles, y puede ser el más difícil para algunos. Si eres un cafre como yo y vives rodeado(a) de otros cafres en una ciudad como Dodópolis, eeeeh… digo… Tijuana, sabrás que manejar despacio casi casi es pecado. La gente te presiona mordiendo la defensa trasera de tu auto, luego te echan las luces o te pitan si no das el arrancón en cuanto cambia a verde el semáforo, o simplemente no te dejan dar vuelta o cambiar de línea (aunque marques direccional) si no das el arrancón. Pues olvídate de esa bola de idiotas, y aprende a ignorar sus presiones. Mientras más le pises al acelerador, ya sea para dar el arrancón, o para meterle velocidad, quemas mayor cantidad de gasolina, y esto, como ya has aprendido, equivale a mayores emisiones de CO2. Sé que es difícil, pero coordina mejor tus tiempos y aprende a mantener la calma en el tráfico y no caer en las prisas.

Opta por gasolina con octanaje adecuado. Aquí en México antes teníamos 2 opciones de gasolina: la verde y la roja. Hoy ya no se trata de un color o de otro. Incluso hay compañías que tienen más de 2 opciones de gasolina (no estoy contando el diesel). Ahora, no porque una sea más cara, significa que sea mejor para tu carro. Revisa el manual de tu auto -si es que aún lo tienes- y verifica qué octanaje necesita. Esto es para que cuando vayas a cargar gasolina, procures consumir la que tenga la adecuada cantidad de octanos, de este modo el motor hará que la combustión se realice mejor y las emisiones disminuyan. Si le pones gasolina de menos octanos al indicado, podrías contaminar más. Además, te recomiendo que por lo menos una vez al mes, le des una ayudadita con el siguiente tip que mencionaré.

Utiliza aditivos. ¿Ya ves que cuando vas a cargar gasolina, muchas veces te ofrecen aditivos para el combustible entre otros? Pues los aditivos para gasolina ayudan a mantener limpio el sistema, lo que hacen que la combustión se logre de manera más eficiente, y reducen la emisión de contaminantes al evitar que mayores cantidades de químicos se liberen por el escape.

Ejemplo de catalizador de auto.
Catalizador

Cuida y cambia el catalizador. What??? El… ¿qué, perdón? Sí. El catalizador es una pieza del carro que funciona como “filtro” entre la combustión interna del auto y el gas que sale por el tubo de escape. Con el tiempo, como es normal, se desgasta y ya no funciona como debería. Dicen que idealmente debe cambiarse a los 100,000 km, aproximadamente.

Atento al peso del carro. Es maravilloso poder cargar tu carro con cosas y cosas como si fuera tu segundo hogar sobre ruedas, y dejarlas ahí en el olvido. O comprar un camionetón bien chakaloso para demostrar lo salvaje y poderoso(a) que eres!!! Orale, a un lado perrooos!!!! Pero considera que a mayor peso, el carro necesita más potencia para moverse, lo que gasta más combustible, y por tanto, genera mayores emisiones. ¿De verdad necesitas un carro tan grande y pesado? O si tienes uno modesto… ¿no crees que vale la pena descargar tu carro cuando ya no necesites todo lo que traes en la cajuela?

Mantén óptima la presión de aire de las llantas. Esto tiene que ver con principios básicos de Física. Cuando tus llantas no tienen la presión de aire adecuada, ejercen mayor fricción con el suelo para moverse. Y, a mayor fricción, pues mayor gasto de energía. Sí, sí… sé que dirás que la energía gastada por eso ha de ser ínfima, y ok… te doy ese punto. Pero recueeeerdaaa: ¡2.3 kilogramos de CO2 por litro! Así que ahí te lo dejo.

Revisa el filtro de aire. Es recomendable que cambies los filtros de aire de tu carro cada 15 a 20 mil kilómetros. Estos filtros evitan que la tierra, lodo, otros aceites y residuos de combustible entren a la cámara de combustión, y eso hace que las emisiones del sistema de escape sean menos sucias. Mientras mantengas limpios los filtros, tu motor se conservará mejor, se esforzará menos, y contaminará menos.

Cambia el aceite regularmente. Todos sabemos que hay que hacer esto simplemente para mantener tu carro bien. Ahora te doy otra razón: si el aceite de tu carro esta viejo, sube la temperatura de tu motor, así que consume más combustible (o sea, ¡generas más de 2.3 kg CO2/lt segurito!), y ademas que se van formando depósitos y asentamientos que luego se queman y generan maaaaaaas emisiones CO2. La regularidad con la que debes cambiar el aceite depende de cada modelo, así que, si aún tienes el instructivo de tu auto, dale una checada y revisa ese dato o consulta con tu mecánico. Como tip extra, es recomendable utilizar aceite sintético o multigrado para alargar el periodo de cambio de aceite.

Y la más básica y universal: evita o minimiza el uso de tu auto. Si tienes que ir al oxxo de tu colonia por una Coca, no vayas en carro, camina. Aunque nos da mucha flojera a veces, si no es necesario moverte en auto, no lo hagas. Si son distancias cortas, camina o usa tu bicicleta. Sirve así que movilizamos las carnes. Si necesitas recorrer mayores distancias, pues haz carpool, usa bicicleta en lo posible, o simplemente toma transporte público.

SITT en las avenidas de Tijuana
Autobús del SITT

Hay muchos detalles que puedes cuidar para disminuir las emisiones de CO2 por uso del carro. Pero vamos a comprometernos y por ello te traigo:

Una propuesta para cambiar desde YA

Yo soy afortunada de tener un auto para moverme. Saben que aunque le echo ganas a ser verde, soy imperfecta y me falta muchísimo por cambiar y mejorar. Pero gracias a este blog me estoy haciendo más conciente, y como quiero también predicar con el ejemplo y no solo con palabras, me propongo que a partir de esta semana, todos los jueves dejaré descansar mi auto e iré al trabajo en transporte público. ¡He dicho! ¡Y queda por escrito! Sí, me da hueva. Sí, tendré que salir de mi casa con más tiempo de anterioridad. Pero la verdad sí me importa salvar este planeta, así que yo me comprometo. Ya tomaré fotos y las compartiré aquí o por las redes sociales de @verdeimperfecto.

Por lo tanto, a ustedes que me leen, les propongo que se unan a este compromiso y definan por lo menos UN día a la semana en la que dirán hoy #DescansaMiCarro. Piensa en los litros de gasolina que gastas por día, multiplícalo por 2.3 (kg de CO2/lt), luego por 4 (semanas al mes), y luego por 12 (meses)… y tendrás como resultado la cantidad de kilogramos de CO2 que ahorrarás en un año si te sumas a esta propuesta.

No tiene que ser los jueves, ustedes conocen su rutina y saben qué día tienen menos pendientes o que días son más tranquilos para ustedes. Pero sí comprométanse a hacerlo. Yo sé que habrán semanas que no podrán cumplirlo por algún motivo, pues esas semanas cambien de día, o si no pueden ninguno esa semana, ok… déjenlo atrás y retomen la siguiente semana.

Cuando lo hagan, no olviden tomar foto y/o compartir en sus redes con el hashtag #DescansaMiCarro, para que otros vean que ustedes están en acción y quizá se sumen. Quién sabe… igual y lo volvemos trending topic.

Bueno, ya los dejo, porque esta publicación si que estuvo laaarga. Pero espero que hayan aprendido mucho y que apliquen los tips y se comprometan a participar en la propuesta que les hice.

No olviden dejar comentarios, ideas, tips, o contar sus experiencias y avances.

¡Ciao!

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