Experimentando con Rimel Casero

Hace más de un año les compartí mi intento de crear labial casero y el super loser fracaso que tuve. Pues hoy les vengo a compartir otra de mis experiencias fallidas en mi camino a una vida zero waste.

Si sigues mis redes, segúramente te diste cuenta de los pruebas y mega fails con las mezclas para encontrar el rímel o mascara para pestañas en las semanas pasadas. Aunque sé que existen marcas veganas y con ingredientes orgánicos, los que yo he visto vienen en envases de plástico y lo que yo no quiero es que, cuando termine de usar el producto, vaya otro envase no reciclable a la basura. Por lo tanto me puse a buscar recetas en internet y también ver qué es lo que las mujeres hacían antes de que se comercializara el rímel como hoy lo conocemos.

Busqué que fueran ingredientes que se pueden comprar a granel o en envases/empaques reciclables y recetas fáciles de preparar. Encontré varias opciones, pero algo que también limitó mis opciones es que busqué que fueran ingredientes que se usan regularmente, que puedes utilizar también para otros productos caseros, ya que habían algunas recetas con muchos elementos pero noté que eran ingredientes que, al menos yo, no uso seguido y que para crear mi rímel quizás use una pequeña parte y me quedaré con un frasco lleno de X producto que no volveré a usar hasta que no se me acabe mi mascara. Y por último, que fuera económico en lo posible. Algo que escucho seguido de personas que no se animan a iniciar el cambio ecológico es que dicen que es carísimo y algo solo para gente de dinero, y quiero encontrar opciones que demuestren que no es verdad. Así que, como ves, me puse un reto.

Lo primero que encontré

Vagando por páginas internet y canales YouTube encontré recetas que se veían prometedoras pero contenían más de 6 ingredientes. Algunos tenían vitaminas, restos de maquillaje (que no tiene caso porque el punto es eliminar los productos en plástico de un solo uso), muchos aceites, y/o gel de aloe/sábila que, aunque la sábila no es difícil de conseguir, en la receta se necesita GEL de sábila y no la pulpa. Así que para tener GEL de aloe necesitas preparar OTRA receta. Por lo que para mí fue un “hmm… creo que no”. Ya que uno de los requisitos que debe tener mi rímel es que sea sencillo, práctico para preparar y rápido. Soy una floja inconstante, y si para preparar un producto se complica demasiado la cosa y me consume mucho tiempo… me da flojera el hacerlo cada vez y por eso termino mandándolo al diablo. Así que… esas recetas quedaron fuera.

Experimento A

Mi primer intento fue con una receta que encontré en YouTube a base de productos que en su mayoría ya tengo en casa: Cera de abeja, aceite de coco y almendras, y para aplicarlo un cepillito de rímel que ya desocupé. La receta decía que hay que tostar las almendras mucho tiempo hasta que queden quemadas y negras. Después de eso, molerlas hasta crear un polvo fino. Como no tenía almendras lo que hice fue usar poquito carbón activado. A ver qué tal.

La receta decía usar 1 y media cucharada de cera de abeja, 1 cucharada de aceite de coco (yo use poquito de coco y poquito de almendra), y las almendras hechas carbón en polvo (yo usé polvo de carbón activado). Poner a baño María la cera y el aceite, revolver hasta derretir, y retirar del fuego. Agregar el carbón en polvo y mezclar.

Bien. Seguí los pasos pero con cantidades mas pequeñas pero respetando la proporción. El resultado no fue satisfactorio. Me quedó una pasta que al intentar aplicarla fue muy difícil. Casi no se adhería a mis pestañas y dejaba muchísimos grumos.

Experimento B y B.2

Por lo tanto ajusté cantidades. Hice 2 ajustes hasta que terminé usando la misma cantidad de cera que de aceite. Aplicarlo funcionó bien, eso me gustó. Lo siguiente que quise ver fue si se conservaba bien un día y no se solidificaba demasiado como pasó con el experimento A. Guardé mi mezcla en el refrigerador y vería al día siguiente que tal se encontraba.

Al día siguiente siguió la misma consistencia. Así que la siguiente prueba fue: ¿durará al menos unas 6 u 8 horas? Lo apliqué sin ningún problema, y empecé con mis actividades normales en casa.

Lamentablemente… MEGA FAIL. Así es. En menos de 2 horas yo ya tenía manchado alrededor de mi ojo como mapache. ¡Oh, decepción! A seguir buscando.

Recetas similares como ésta encontré en varias partes y además incluían gel de aloe. Yo supongo que si la agrego a la receta original que ya les mencioné, probablemente evitará que se vuelva pastoso y que tenga buena consistencia. Pero como ya les comenté antes, no quiero una receta que para conseguir un ingrediente tenga que hacer ooootra receta y así consumir más tiempo. Pero si ustedes no son flojas como yo pueden intentar agregar el gel y posiblemente les vaya mejor que a mí.

Experimento C

Días después me puse a buscar en internet opciones de lo que las mujeres usaban antes de la comercialización del rímel. Una de las opciones fue usar vaselina con carbón. No me gustó la idea, pues imaginé que el resultado sería similar al de mi experimento B.1: quedaría con mancha negra alrededor, pues no se fijaría la vaselina, no se “secaría” en mis pestañas.

Siguiente opción: mojar un pincel o cepillito y tomar carbón. Así nomás. Pues… no me convenció del todo la idea, pero decidí intentarlo porque, DEFINITIVAMENTE, es la opción más económica y, bueno, quise darle oportunidad, quizás me sorprendería.

Pues no. El resultado fue el esperado: no se adhirió bien, y solo terminé con polvo negro alrededor de mi ojo.

Experimento D y D.2

Otro método que vi que usaban las mujeres de antaño fue usar miel de abeja mezclada con carbón. Bien. Esta opción me pareció prometedora.

Tomé un poco de miel de abeja y le agregué un poco de carbón activado. Lo revolví bien bien y lo apliqué con mi cepillito de rímel.

Hmmm… pues no fue fácil aplicarlo. Las pestañas se quedaban pegadas entre sí. Si tan solo tuviera un peine para separarlas…

Momento.. ¡Lo tengo!

Así es. Mi último experimento fue aplicar esa misma mezcla de miel con carbón pero con una brocha en forma de peine de OTRO rímel que tengo y que ya está a nada de acabarse.

El resultado…

Satisfactorio.

No digo que es excelente, pero es satisfactorio, ya que pude aplicarlo bien con ese peine, las pestañas no se quedan pegadas entre sí, no tiene grumos, con las horas sigue en su lugar, no me deja manchado alrededor del ojo, y retirarlo fue fácil solo con agua y jabón.

Conclusión

¡UF! Como vez, fue tooooda una odisea llena de fracasos, pero al final encontré una opción. De mis experimentos, lo que funciona para mí -por ahora- es mezclar miel de abeja con carbón en polvo y aplicarlo con peine de pestañas. Seguiré buscando una alternativa fácil, económica, que funcione bien y que se pueda aplicar con la brocha común de rímel. Cuando la encuentre no duden en que lo publicaré aquí.

Espero te sirva mi experiencia y por favor deja en los comentarios tus recetas favoritas para rímel o sugerencias para mejorar las que mencioné hoy.

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